Cargando el clima

Clima en mi ciudad

Economía Ecológica,
¿una alternativa para México?
Edición 91
2018-11-28
Economía Ecológica,
¿una alternativa para México?
Edición 91
2018-11-28

Tradicionalmente, América Latina ha sido uno de los territorios que basa su desarrollo en la utilización de la naturaleza para comerciar con otras naciones. Entre estos países destaca México, que desde la década de los noventa ha luchado por fomentar un modelo económico basado en la manufactura y los servicios, intentando disminuir la dependencia de los recursos naturales.

No obstante, aunque la balanza comercial de nuestro país muestra cada vez una menor presencia de estos bienes en sus exportaciones, lo cierto es que aún se utilizan en gran medida estos recursos, tanto para cubrir la ineficiencia fiscal, como para atraer inversión. Si bien, México se ha caracterizado por mantener una posición a favor de los convenios internacionales para proteger a la Naturaleza y fomentar la sustentabilidad, resulta paradójico que también sea una de las naciones que mayor interés presenta para los diferentes proyectos extractivos de capital mundial, destacando su capacidad minera, petrolera y agrícola, aunque dichos sectores se encuentren en este momento en una relativa debilidad económica.




Con la finalidad de justificar su posición y las actividades de extracción y explotación, el Gobierno mexicano ha fomentado una noción tecnocrática positivista alineada al proyecto industrial intensivo de las grandes potencias del mundo. Dicha visión se basa en soluciones de mercado y en una valoración economicista de la ecología. De esta forma se ha estimulado una estructura analítica que considera a los ecosistemas como un ente atomizable que se ha catalogado como capital natural, lo que ha resultado en una de las mayores crisis ambientales del país en su historia, con la deforestación de grandes extensiones de bosque, desecamiento de cientos de cuencas de agua, destrucción y contaminación de miles de hectáreas territoriales, etc.

Es por lo anterior que se requiere un enfoque de desarrollo alternativo que pueda disminuir los grandes niveles de riesgo a los que se enfrenta la sociedad mexicana, dicha alternativa podría ser la que presenta la Economía Ecológica (EE). Esta posición de análisis aborda el desarrollo humano como un estudio de relaciones de interdependencia en el que no existe un lenguaje único para establecer soluciones de largo plazo y la valoración monetaria de la naturaleza no es la clave para mejorar la calidad de vida de la sociedad.

La EE construye una práctica multidisciplinaria para estudiar (en parte) las necesidades económicas de los países que dependen de actividades agresivas con el medio ambiente y busca diversas alternativas. No obstante, no se trata de una propuesta radical que pretenda suprimir los procesos productivos, sino de establecer nuevos lenguajes de valoración de la naturaleza en los que se pueden estudiar los conflictos socioambientales resultado del aprovechamiento del entorno natural, así como la degradación que generan.

En este sentido, la EE presenta una perspectiva sobre los riesgos que entrañan estas actividades, siendo mucho más amplia y profunda que la que se puede obtener al mantener una posición unidisciplinaria como la que presenta el positivismo
tecnocrático economicista que caracteriza al México contemporáneo, que manifiesta varias limitantes que le imposibilitan alcanzar una mayor protección de la naturaleza y el bienestar humano.

La EE propone un ambiente de cooperación con diferentes ramas del conocimiento, reconociendo que la crisis ambiental nacional es un fenómeno multidimensional que requiere la intervención de varios especialistas y un análisis holístico
en el que además de las posiciones académicas, deben incluirse las perspectivas y tradiciones de las comunidades rurales e indígenas, ya que representan una fuente invaluable de entendimiento de las relaciones sociedad-naturaleza. Por otra parte, construye herramientas de evaluación multicriterio que se alejan de los principios costo-beneficio que rigen a la economía neoliberal, señalando de forma explícita que existen interdependencias evidentes que han sido sesgadas por los análisis puramente monetarios.




La EE busca crear un modelo de análisis en que el ser humano no se encuentre en el centro, sino que se aprecie como parte de tod un universo de paralelismos en el ecosistema, donde los animales y las plantas también son importantes, porque forman parte del mismo sistema. Esta visión es fundamental para un desarrollo saludable en el largo plazo y requiere la participación del Estado, de institucionesprivadas y públicas, como lo son las Universidades del país. Por ejemplo, en México, la Unidad Xochimilcode la Universidad Autónoma Metropolitana formalizó su compromiso con esta perspectiva de pensamiento al organizar. y formar parte del 15° Congreso de la Sociedad Internacional de Economía Ecológica, junto con la Benemérita UniversidadAutónoma de Puebla, en colaboración con la Sociedad Mesoamericana y del Caribe de Economía Ecológicaen la Ciudad de Puebla del 10 al 12 de septiembre de este año, foro en el que también participaron expertos en el tema de varios países.

En dicho Congreso se expusieron ideas sobre esta materia; asimismo, se propuso la necesidad de llevar a cabo un cambio en el modelo productivo mundial y nacional que fomenta el extractivismo intensivo, entre otros temas. Se discutió ampliamente sobre los impactos sociales, ambientales, culturales y económicos que trae consigo la degradación de los ecosistemas, haciendo un firme llamado a las autoridades mexicanas para prestar atención a los riesgos que enfrentaremos de no cambiar el camino explotador a la naturaleza en el que transitamos actualmente.

En suma, se podría considerar que el principal objetivo de la EE, así como uno de los resultados más importantes de este congreso son establecer una perspectiva integral sobre el futuro al que nos enfrentamos como especie y el que heredarán nuestros descendientes. No se trata de ser eficientes, sino de crear una conciencia común que garantice el bienestar de todos los seres vivos en el planeta. Por ello, tanto la participación institucional como colectiva es importante para dar a conocer la EE como una manera de pensamiento que debería ser fundamental en el mediano y largo plazo.

Tradicionalmente, América Latina ha sido uno de los territorios que basa su desarrollo en la utilización de la naturaleza para comerciar con otras naciones. Entre estos países destaca México, que desde la década de los noventa ha luchado por fomentar un modelo económico basado en la manufactura y los servicios, intentando disminuir la dependencia de los recursos naturales.

No obstante, aunque la balanza comercial de nuestro país muestra cada vez una menor presencia de estos bienes en sus exportaciones, lo cierto es que aún se utilizan en gran medida estos recursos, tanto


para cubrir la ineficiencia fiscal, como para atraer inversión. Si bien, México se ha caracterizado por mantener una posición a favor de los convenios internacionales para proteger a la Naturaleza y fomentar la sustentabilidad, resulta paradójico que también sea una de las naciones que mayor interés presenta para los diferentes proyectos extractivos de capital mundial, destacando su capacidad minera, petrolera y agrícola, aunque dichos sectores se encuentren en este momento en una relativa debilidad económica.




Con la finalidad de justificar su posición y las actividades de extracción y explotación, el Gobierno mexicano ha fomentado una noción tecnocrática positivista alineada al proyecto industrial intensivo de las grandes potencias del mundo. Dicha visión se basa en soluciones de mercado y en una valoración economicista de la ecología. De esta forma se ha estimulado una estructura analítica que considera a los ecosistemas como un ente atomizable que se ha catalogado como capital natural, lo que ha resultado en una de las mayores crisis ambientales del país en su historia, con la deforestación de grandes extensiones de bosque, desecamiento de cientos de cuencas de agua, destrucción y contaminación de miles de hectáreas territoriales, etc.

Es por lo anterior que se requiere un enfoque de desarrollo alternativo que pueda disminuir los grandes niveles de riesgo a los que se enfrenta la sociedad mexicana, dicha alternativa podría ser la que presenta la Economía Ecológica (EE). Esta posición de análisis aborda el desarrollo humano como un estudio de relaciones de interdependencia en el que no existe un lenguaje único para establecer soluciones de largo plazo y la valoración monetaria de la naturaleza no es la clave para mejorar la calidad de vida de la sociedad.

La EE construye una práctica multidisciplinaria para estudiar (en parte) las necesidades económicas de los países que dependen de actividades agresivas con el medio ambiente y busca diversas alternativas. No obstante, no se trata de una propuesta radical que pretenda suprimir los procesos productivos, sino de establecer nuevos lenguajes de valoración de la naturaleza en los que se pueden estudiar los conflictos socioambientales resultado del aprovechamiento del entorno natural, así como la degradación que generan.

En este sentido, la EE presenta una perspectiva sobre los riesgos que entrañan estas actividades, siendo mucho más amplia y profunda que la que se puede obtener al mantener una posición unidisciplinaria como la que presenta el positivismo
tecnocrático economicista que caracteriza al México contemporáneo, que manifiesta varias limitantes que le imposibilitan alcanzar una mayor protección de la naturaleza y el bienestar humano.

La EE propone un ambiente de cooperación con diferentes ramas del conocimiento, reconociendo que la crisis ambiental nacional es un fenómeno multidimensional que requiere la intervención de varios especialistas y un análisis holístico
en el que además de las posiciones académicas, deben incluirse las perspectivas y tradiciones de las comunidades rurales e indígenas, ya que representan una fuente invaluable de entendimiento de las relaciones sociedad-naturaleza. Por otra parte, construye herramientas de evaluación multicriterio que se alejan de los principios costo-beneficio que rigen a la economía neoliberal, señalando de forma explícita que existen interdependencias evidentes que han sido sesgadas por los análisis puramente monetarios.




La EE busca crear un modelo de análisis en que el ser humano no se encuentre en el centro, sino que se aprecie como parte de tod un universo de paralelismos en el ecosistema, donde los animales y las plantas también son importantes, porque forman parte del mismo sistema. Esta visión es fundamental para un desarrollo saludable en el largo plazo y requiere la participación del Estado, de institucionesprivadas y públicas, como lo son las Universidades del país. Por ejemplo, en México, la Unidad Xochimilcode la Universidad Autónoma Metropolitana formalizó su compromiso con esta perspectiva de pensamiento al organizar. y formar parte del 15° Congreso de la Sociedad Internacional de Economía Ecológica, junto con la Benemérita UniversidadAutónoma de Puebla, en colaboración con la Sociedad Mesoamericana y del Caribe de Economía Ecológicaen la Ciudad de Puebla del 10 al 12 de septiembre de este año, foro en el que también participaron expertos en el tema de varios países.

En dicho Congreso se expusieron ideas sobre esta materia; asimismo, se propuso la necesidad de llevar a cabo un cambio en el modelo productivo mundial y nacional que fomenta el extractivismo intensivo, entre otros temas. Se discutió ampliamente sobre los impactos sociales, ambientales, culturales y económicos que trae consigo la degradación de los ecosistemas, haciendo un firme llamado a las autoridades mexicanas para prestar atención a los riesgos que enfrentaremos de no cambiar el camino explotador a la naturaleza en el que transitamos actualmente.

En suma, se podría considerar que el principal objetivo de la EE, así como uno de los resultados más importantes de este congreso son establecer una perspectiva integral sobre el futuro al que nos enfrentamos como especie y el que heredarán nuestros descendientes. No se trata de ser eficientes, sino de crear una conciencia común que garantice el bienestar de todos los seres vivos en el planeta. Por ello, tanto la participación institucional como colectiva es importante para dar a conocer la EE como una manera de pensamiento que debería ser fundamental en el mediano y largo plazo.




También te podría interesar

Aguascalientes da la batalla

Aguascalientes da la batalla

por el mezcal

Aguascalientes da la batalla

por el mezcal

¿Alguna vez has probado un alimento transgénico?

¿Alguna vez has probado un alimento transgénico?

Los consumimos desde hace 20 años

¿Alguna vez has probado un alimento transgénico?

Los consumimos desde hace 20 años

Murciélagos, los polinizadores

Murciélagos, los polinizadores

naturales del noreste

Murciélagos, los polinizadores

naturales del noreste


Descarga nuestra app